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Los primeros 20 días:
RECOMENDACIONES PARA CUIDAR AL BEBÉ RECIÉN NACIDO |
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Se considera que un bebé es "recién nacido", durante sus primeros veinte días de vida. Durante ese período, tanto él como mamá experimentarán muchos cambios físicos. Por añadidura, se estarán adaptando a situaciones novedosas: el pequeño al hecho de estar fuera del vientre y la madre al cuidado de otro ser humano.
Durante el postparto, mamá y papá suelen estar agotados. Al cansancio se le suman los nervios ante el llanto de bebé, la caída del ombligo, la higiene y todos los aspectos relacionados con su cuidado. Para disminuir la ansiedad y las preocupaciones que surgen, es recomendable que desde el embarazo la pareja se prepare para asumir esos momentos de forma tranquila y segura. En sus cursos prenatales, Embarazarte brinda una guía que indica las características del recién nacido, así como los padecimientos y trastornos más frecuentes durante esta etapa. Esta información es sobretodo útil para los padres primerizos.
Algunos puntos a tomar en cuenta
Tamaño: El peso y las medidas del neonato suelen ser motivo de orgullo: “es una muchachota”, o también puede generar preocupación: “¿por qué es tan chiquito, es normal?”. Lo cierto es que en promedio, los bebés aumentan 3 cms. y ganan unos 700 u 800 grs. por mes durante el primer trimestre de vida. Sin embargo, en los primeros 10 días es normal que el nené pierda un poco de peso debido a la pérdida de líquido.
Piel: En su proceso de adaptación al nuevo medio externo, la piel puede presentar trastornos normales que desaparecen solos al poco tiempo, tales como: aspecto despellejado o escamoso, enrojecimiento, puntos blancos en la cara por acumulación de grasa, manchas azuladas sobre las nalgas y vellosidad abundante o lanugo.
Cabeza: Cuando el bebé nace, la cabeza está conformada principalmente por cartílagos que no están completamente soldados. Es común que la cabeza tenga una forma alargada debido al cabalgamiento de estos huesos para pasar por el canal vaginal. Los lugares en donde los huesos de la cabeza no están juntos se llaman fontanela o mollera (anterior y posterior), y se cierran completamente a los 18 meses. Es necesario evitar los golpes en esa zona, el uso de peines duros y tomar sol directamente en esa zona.
Heces: Las evacuaciones durante los primeros días es verde negruzca (meconio) porque en ellas se desechan los residuos de líquido amniótico ingeridos en el útero. Las heces se irán haciendo cada vez más amarillas (hasta llegar a ser color oro) y tenderán a una consistencia más bien líquida con grumos en el caso de bebés amamantados, porque las heces de los que ingieren leche artificial son más pálidas y duras. Es normal que bebé excrete en promedio tres veces al día. Aunque si toma leche materna es normal que lo haga después de cada toma.
Buches: Es absolutamente normal que los bebés devuelvan un poco de leche. A esto se le llama regurgitación. Se produce porque su esófago es pequeño y su estómago casi vertical. Además, cuando succiona la leche, absorbe aire y si no salen los gases después de la toma, se expulsan a través del tubo digestivo, arrastrando un poco de la leche que ha comenzado a ser digerida.
Hay que tener cuidado de no acostarlos boca arriba después de comer, para evitar el ahogo. Dependiendo de la frecuencia de los buches, puede detectarse alguna patología digestiva.
Estornudos: La adaptación de la mucosa nasal al exterior suele resecar un poco las vías y estimular los estornudos en los recién nacidos, sin que esto signifique que están resfriados.
En los cursos prenatales también se ofrecen indicaciones qué hacer cuando se presentan los padecimientos comunes del recién nacido, entre los que se cuentan el estreñimiento, cólicos, diarrea, fiebre, ictericia fisiológica, trastornos en los genitales y la dermatitis o pañalitis. Además, las prácticas de cargado y baño con un muñeco le otorga seguridad a los futuros padres, porque lo importante es saber cómo actuar –sin alarma- ante la novedad que significa tener un recién nacido en casa.