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Cuánto
significado tiene el vínculo después
de nacer.
El llanto: un estímulo para activar el
vínculo madre-bebé. |
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Una vez que nace el bebé,
comienza un proceso de comunicación y aprendizaje
mutuo (madre-bebé, bebé-mama, padre-bebé.
bebé-papá) que tiene un lenguaje particular
y sutil.
Bebé nace, y demanda reencontrarse con quien
le ha garantizado la seguridad, el bienestar y el afecto
indispensables para llegar maduro a esta nueva etapa
de su vida. Mamá y papá demandan conocer,
tocar, encontrarse con su bebé. Satisfacer esto
es indispensable para fortalecer el vínculo básico
que garantiza un desarrollo saludable de este nuevo
ser humano, así como de los nuevos roles de la
pareja.
Hoy día existen numerosos estudios que prueban
cómo el vínculo madre –bebé,
ejercido desde el mismo momento del nacimiento genera
en el bebé mayor confianza para adaptarse al
nuevo espacio, a nuevos estímulos, manifestándolo
con expresiones corporales relajadas, impactando sin
duda en la propia construcción de su seguridad
y estima. Por otro lado, ocurre en la madre y padre
un proceso más fácil de comprensión
de este sutil lenguaje de comunicación, generando
más tranquilidad en la madre, menos estrés
y mayor confianza en su nuevo rol.
El vínculo entonces no es simplemente atender
a las necesidades catalogadas comúnmente como
“básicas” como lo son alimentarlos,
cambiarlos, asearlos . Se trata primero de asumir que
existen otras demandas, fundamentalmente afectivas,
que son tanto o más indispensables y que deben
ser igualmente satisfechas.
¿Cómo lo manifiesta el bebé?. Con
el llanto o con la expresión tensa o relajada
de su cuerpo. Generalmente
el llanto del bebé activa una atención
inevitable en su madre, pero este vínculo supone
algo más que intentar calmarlo. Supone estar
con mente, cuerpo y alma presente; sostener y tocar
con intención al bebé, experimentar la
magia del contacto visual, descubrir el tiempo y ritmo
del bebé, amamantarle a libre demanda (amantar
genera seguridad, fortalece el vínculo, activa
el desarrollo de sus sentidos y su madurez fisiológica
y además proporciona los nutrientes indispensables
para su desarrollo) descubrir cada parte de su cuerpito,
descubrir qué cosas le relajan o le contraen,
cantarles, hacer un baño no de limpieza sino
de contacto y descubrimiento mutuo.
Estar desde allí, permite a la madre descubrir
un nuevo ritmo que le permite asumir con mayor confianza
este intenso proceso de ser mamá y ser papá.
¿Qué ser humano seríamos si en
nuestros primeros encuentros con el mundo somos amados
con esta consciencia?
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