Cuánto significado tiene el vínculo después de nacer.
El llanto: un estímulo para activar el vínculo madre-bebé.
 

Por: Taumanova Alvarez

Una vez que nace el bebé, comienza un proceso de comunicación y aprendizaje mutuo (madre-bebé, bebé-mama, padre-bebé. bebé-papá) que tiene un lenguaje particular y sutil.

Bebé nace, y demanda reencontrarse con quien le ha garantizado la seguridad, el bienestar y el afecto indispensables para llegar maduro a esta nueva etapa de su vida. Mamá y papá demandan conocer, tocar, encontrarse con su bebé. Satisfacer esto es indispensable para fortalecer el vínculo básico que garantiza un desarrollo saludable de este nuevo ser humano, así como de los nuevos roles de la pareja.

Hoy día existen numerosos estudios que prueban cómo el vínculo madre –bebé, ejercido desde el mismo momento del nacimiento genera en el bebé mayor confianza para adaptarse al nuevo espacio, a nuevos estímulos, manifestándolo con expresiones corporales relajadas, impactando sin duda en la propia construcción de su seguridad y estima. Por otro lado, ocurre en la madre y padre un proceso más fácil de comprensión de este sutil lenguaje de comunicación, generando más tranquilidad en la madre, menos estrés y mayor confianza en su nuevo rol.

El vínculo entonces no es simplemente atender a las necesidades catalogadas comúnmente como “básicas” como lo son alimentarlos, cambiarlos, asearlos . Se trata primero de asumir que existen otras demandas, fundamentalmente afectivas, que son tanto o más indispensables y que deben ser igualmente satisfechas.

¿Cómo lo manifiesta el bebé?. Con el llanto o con la expresión tensa o relajada de su cuerpo.
Generalmente el llanto del bebé activa una atención inevitable en su madre, pero este vínculo supone algo más que intentar calmarlo. Supone estar con mente, cuerpo y alma presente; sostener y tocar con intención al bebé, experimentar la magia del contacto visual, descubrir el tiempo y ritmo del bebé, amamantarle a libre demanda (amantar genera seguridad, fortalece el vínculo, activa el desarrollo de sus sentidos y su madurez fisiológica y además proporciona los nutrientes indispensables para su desarrollo) descubrir cada parte de su cuerpito, descubrir qué cosas le relajan o le contraen, cantarles, hacer un baño no de limpieza sino de contacto y descubrimiento mutuo. Estar desde allí, permite a la madre descubrir un nuevo ritmo que le permite asumir con mayor confianza este intenso proceso de ser mamá y ser papá. ¿Qué ser humano seríamos si en nuestros primeros encuentros con el mundo somos amados con esta consciencia?