La práctica del Yoga y Qi Gong durante el embarazo
 

 

El tiempo durante el cual se espera la llegada de un bebé es un tiempo maravilloso, no importa cuantas veces se repita este hecho siempre será un momento único y especial, para ti como mamá y para el futuro bebé. Por este motivo es tan importante que la futura madre se prepare tanto física como mentalmente para los cambios que la maternidad implica. El conocer tu cuerpo, saber escucharlo y brindarle la armonía necesaria a nuestro bebé es uno de los mejores regalos que nos podemos dar.

Muchos artículos se han escrito acerca de los beneficios de la práctica del yoga durante este período de la vida de la mujer, de cómo su práctica ayuda a mantener en equilibrio cuerpo y mente, pero, ¿existe alguna otra disciplina que ayude o refuerce los beneficios del yoga? La respuesta es sí, no solo la buena alimentación y buenos hábitos complementan los beneficios de su práctica, existe una disciplina  que forma parte de la Medicina Tradicional China: el Qi Gong  (chi kung) cuyo significado es  “Qi” que es la energía vital que posee cada individuo y  “Gong” que significa trabajar o dirigir. Qi Gong por lo tanto se podría interpretar como trabajar o dirigir el flujo de esa energía vital de los organismos.

El Qi Gong se desarrollo en los monasterios budistas y taoistas para lograr una mejor concentración,  a pesar de que fue creado por hombres,  con el tiempo ciertos movimientos han sido aplicados a las mujeres para lograr los beneficios de la estimulación de la energía y su paso a través de los diferentes órganos.
Los Chinos consideran al cuerpo humano como un sistema de energía, de redes o canales  llamados meridianos, los cuales comunican los distintos órganos entre sí y las distintas partes del cuerpo por medio de ese elemento que llamamos “Qi” o energía vital. La alteración o interrupción del flujo de de esta energía  puede causar el malestar físico, cansancio o enfermedad y cambios emocionales en nuestra persona.

Es bien sabido que con  la práctica de las asanas, (posturas de yoga), se logra una mayor flexibilidad, elasticidad, mejoría de las funciones vitales, (la circulación digestión y sueño), y se prepara la zona perineal y pélvica tan importante durante el trabajo de parto. Dicha práctica sumada a la respiración, concentración y, a los movimientos propios coordinados del Qi Gong, (semejantes al Tai Chi Chuan)   activan eficientemente el paso o circulación de energía (Qi) a través de los meridianos. Esto fortalece  los órganos internos, la espina dorsal, promueve la relajación y control del estrés ayudando así a prevenir lesiones ocupacionales y ayudando a la expansión de  conciencia.

Si tomamos en cuenta que la práctica del Qi Gong debe ser adaptada al embarazo al igual que en yoga se deben  modificar sus posturas, algunos movimientos del Qi Gong se  puede combinar durante una clase de yoga prenatal para potenciar sus beneficios.

Siendo el Yoga y el Qi Gong dos disciplinas orientales de orígenes diferentes  ambas persiguen mantener el equilibrio cuerpo-mente y dejar fluir la energía propia por medio de la respiración, meditación y la suma de movimientos corporales. La práctica de dichas disciplinas no  puede ser más propicia  durante quizás la etapa más importante de la vida de una mujer: crear a un nuevo ser al cual le debemos transmitir amor, bienestar, fortaleza, armonía  y seguridad.